para empezar el año…¡a Caniles!

 

El sábado 19 de enero, a las cuatro y media de la tarde, sale de Granada el Coro Millenium  camino de Caniles, precioso pueblo situado al norte de la provincia, entre los ríos Gállego y Guadalopón: de ahí su nombre, Caniles, o sea “entre canales”.

A su llegada al pueblo, fueron recibidos por la contralto Carmen Rubio y su familia, oriundos de dicha localidad. Con todo cariño habían preparado una merienda de bienvenida –pasteles, tortitas de chicharrones y chumichurri (quien no sepa lo que es, que vaya a Caniles a probar tal ambrosía)–  que  vigorizó a los componentes del coro, director incluido.

A las 7 de la tarde calentaban voces en la iglesia parroquial de Santa María y San Pedro, construida en el siglo XVI sobre una antigua mezquita, que cuenta en su capilla mayor con un rico artesonado mudéjar. A las 7 y media, con lleno a rebosar, se inició el concierto, con el coro situado en las escaleras del altar mayor. En el programa, obras de Mozart, Verdi, Gretchaninoff, Frisina, Schubert, Dubois y Zaboras. En atención a los calurosos aplausos del público, se realizó un bis: Luci care de W. A. Mozart.

A continuación del concierto, y desde el coro de la iglesia, interpretaron una misa solemne dedicada a San Sebastián, patrón del pueblo. Laudate dominum de Gounod (como canto de entrada), el Kyrie de Vilaseca, el Gloria y el Aleluya de Zaboras; para el ofertorio, el director eligió Adoramus te Christe de Dubois al que siguieron el Santo de Luna, el Agnus dei de Zaboras y el espiritual negro Bless the Lord. Después de la misa, los coralistas junto con los feligreses cantaron la antigua composición local Himno de San Sebastián.

Es de resaltar que tanto la excelente acústica del templo como la participación activa de los feligreses aportaron al acto una especial brillantez.

Al salir de la iglesia, para su sorpresa, los miembros del coro se encontraron con los parroquianos llenando la plaza  y a unas encantadoras jovencitas ofreciendo roscos fritos caseros (una delicia) y, de nuevo, el famoso chumichurri (repito: quién no sepa lo que es…) Y después de los roscos, por si alguien tenía hambre, ¡a cenar! Pastelillos de salmón y mango, rollitos de hojaldre con queso fundido, mini hamburguesas recién hechas, y un largo etcétera, todo ello regado con cerveza, mosto del terreno y refrescos variados.

A eso de las diez y media, hubo que dirigirse al autocar que esperaba a los cantantes para regresar a casa. Hora y media de viaje con tiempo desapacible y lluvioso, pero todos los miembros del Millenium Granada alegres, satisfechos (en ambos sentidos de la palabra). Se pasaron el viaje comentando la magnífica acogida que habían tenido por parte de los canileros y del párroco, el entusiasmo con que habían recibido y aplaudido al coro, las palabras de agradecimiento y de elogio que les habían dedicado…¡y lo ricos que estaban los pastelillos y no digamos el chumichurri!…

¡A seguir así, coro Millenium Granada! Os auguro un año 19 lleno de triunfos y alegrías.